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Infancia y adolescencia

¿Qué es el ciberbullying? Cómo identificarlo y ayudar a prevenir el ciberacoso

El acoso siempre ha existido, especialmente en el entorno escolar. Durante años hemos hablado de bullying para referirnos a conductas repetidas de intimidación, humillación o maltrato hacia una...

25 de abril de 202611 min
¿Qué es el ciberbullying? Cómo identificarlo y ayudar a prevenir el ciberacoso

El acoso siempre ha existido, especialmente en el entorno escolar. Durante años hemos hablado de bullying para referirnos a conductas repetidas de intimidación, humillación o maltrato hacia una persona.

Sin embargo, con el uso de internet, las redes sociales, los móviles y las plataformas digitales, el acoso también ha cambiado. Ya no ocurre solo en el colegio, en el instituto o en un grupo concreto. Ahora puede continuar en casa, por la noche, durante el fin de semana o en cualquier espacio donde la persona debería sentirse segura.

A esto lo llamamos ciberbullying o ciberacoso.

En este artículo quiero explicarte qué es el ciberbullying, cómo puede manifestarse, qué consecuencias puede tener y qué puedes hacer para ayudar a prevenirlo o actuar si sospechas que un niño, una niña o un adolescente lo está sufriendo.

¿Qué es el ciberbullying o ciberacoso?

El ciberbullying es una forma de acoso que se produce a través de medios digitales, como redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos online, plataformas de vídeo, foros o teléfonos móviles.

UNICEF define el ciberacoso como acoso o intimidación por medio de tecnologías digitales, con un comportamiento repetido que busca atemorizar, enfadar o humillar a otra persona. Puede darse en redes sociales, plataformas de mensajería, juegos online y teléfonos móviles.

En otras palabras, no se trata de una broma puntual ni de un conflicto aislado. Hablamos de conductas repetidas, intencionadas y dañinas que buscan ridiculizar, amenazar, excluir o hacer sufrir a otra persona.

El problema del ciberacoso es que muchas veces no termina cuando la persona sale del colegio o se aleja físicamente del agresor. Puede seguir recibiendo mensajes, comentarios, publicaciones o amenazas en cualquier momento del día.

Esto aumenta la sensación de indefensión y puede hacer que la víctima sienta que no tiene un lugar seguro donde desconectar.

Diferencia entre bullying y ciberbullying

El bullying tradicional suele darse en un espacio físico: el colegio, el instituto, el parque, una actividad extraescolar o un grupo de iguales.

El ciberbullying, en cambio, ocurre a través de internet o dispositivos digitales.

Aunque ambos pueden estar relacionados, el ciberacoso tiene algunas características que lo hacen especialmente dañino.

1. Puede ocurrir a cualquier hora

La persona puede recibir mensajes ofensivos, amenazas o humillaciones por la tarde, por la noche o incluso estando en casa.

Esto hace que el acoso no se limite a un espacio concreto y que la víctima pueda sentir que no puede escapar de la situación.

2. Puede llegar a muchas personas rápidamente

Una imagen, un rumor, un vídeo o un comentario humillante puede difundirse en muy poco tiempo.

La velocidad con la que se comparte el contenido aumenta el impacto emocional y la sensación de vergüenza o exposición.

3. Puede existir anonimato

En algunos casos, quien acosa se esconde detrás de perfiles falsos, cuentas anónimas o identidades inventadas.

Esto puede aumentar la sensación de miedo en la víctima y dificultar identificar a la persona responsable.

4. El contenido puede permanecer en internet

Una de las partes más dolorosas del ciberbullying es que el contenido puede seguir circulando aunque se haya publicado una sola vez.

Por eso es tan importante educar sobre privacidad, consentimiento, respeto digital y uso responsable de las redes.

Señales para identificar el ciberbullying

A veces, los niños o adolescentes no cuentan directamente que están sufriendo ciberacoso. Pueden sentir miedo, vergüenza, culpa o pensar que los adultos no van a entender lo que ocurre.

Por eso es importante prestar atención a ciertos cambios.

Algunas señales que pueden alertarnos son:

  • Evita mirar el móvil o se pone nervioso/a cuando recibe notificaciones.
  • Cambia de humor después de usar redes sociales o aplicaciones de mensajería.
  • Se muestra más irritable, triste, ansioso/a o apagado/a.
  • Deja de quedar con amigos o se aísla más de lo habitual.
  • Baja su rendimiento académico.
  • Tiene problemas para dormir.
  • Pide no ir al colegio o muestra miedo antes de ir.
  • Borra redes sociales de repente o cambia constantemente de cuenta.
  • Se muestra más reservado/a con lo que hace online.
  • Llora, se enfada o se bloquea después de usar el móvil.

Estas señales no siempre significan que exista ciberbullying, pero sí pueden indicar que algo está ocurriendo y que conviene acercarse con calma, sin presionar ni juzgar.

Tipos de ciberbullying más frecuentes

El ciberbullying puede adoptar muchas formas. Algunas son muy visibles, pero otras pueden ser más sutiles y pasar desapercibidas durante un tiempo.

1. Mensajes ofensivos o amenazas

Consiste en enviar mensajes hirientes, insultos, burlas, amenazas o comentarios agresivos a través de WhatsApp, Instagram, TikTok, videojuegos online u otras plataformas.

Puede parecer “solo un mensaje”, pero cuando se repite en el tiempo puede generar mucho daño emocional.

2. Difusión de rumores

Se produce cuando se comparten mentiras, rumores o acusaciones falsas sobre una persona para dañar su imagen, aislarla o hacer que otros se burlen de ella.

Este tipo de ciberacoso puede afectar especialmente a adolescentes, porque en esta etapa la pertenencia al grupo y la imagen social tienen mucho peso.

3. Exclusión digital

También puede haber ciberbullying cuando se excluye de forma intencionada a alguien de grupos, chats, partidas online o conversaciones, especialmente si se hace para humillarle o dejarle fuera delante de los demás.

No toda exclusión es acoso, pero sí puede serlo cuando se usa de forma repetida para hacer daño.

4. Suplantación de identidad

Ocurre cuando alguien entra en la cuenta de otra persona, crea un perfil falso con su nombre o se hace pasar por ella para enviar mensajes, publicar contenido o dañar su reputación.

Esta forma de ciberacoso puede generar mucha angustia porque la víctima siente que pierde el control sobre su propia imagen.

5. Publicación de fotos, vídeos o información íntima

Consiste en compartir imágenes, vídeos, conversaciones privadas o información personal sin consentimiento.

Esto puede ser especialmente grave cuando afecta a menores o cuando se utiliza para chantajear, humillar o amenazar.

6. Grabación y difusión de agresiones

En algunos casos, se graban peleas, agresiones o situaciones humillantes para después compartirlas en redes sociales o grupos privados.

Aunque la agresión física forme parte del bullying presencial, su grabación y difusión amplifica el daño a través del entorno digital.

Consecuencias psicológicas del ciberbullying

El ciberbullying puede tener consecuencias importantes en la salud emocional de quien lo sufre.

No es “cosa de niños”, no es una simple broma y no debería minimizarse. Cuando una persona se siente atacada, expuesta o humillada de forma repetida, puede empezar a vivir con miedo, vergüenza y sensación de indefensión.

Algunas posibles consecuencias son:

  • Ansiedad.
  • Ataques de pánico.
  • Miedo, angustia o irritabilidad.
  • Tristeza persistente.
  • Aislamiento social.
  • Baja autoestima.
  • Problemas de sueño.
  • Dificultades de concentración.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Rechazo a ir al colegio o instituto.
  • Sentimientos de culpa o vergüenza.
  • Autolesiones.
  • Ideación suicida en los casos más graves.
  • Uso de sustancias como forma de evasión.

En adolescentes, estas consecuencias pueden ser especialmente delicadas porque están en una etapa de construcción de la identidad, la autoestima y las relaciones sociales.

Por eso es tan importante actuar cuanto antes.

Cómo prevenir el ciberbullying desde casa

Prevenir el ciberbullying no significa controlar absolutamente todo lo que hace un niño o adolescente en internet. Significa acompañar, educar, hablar y crear un clima de confianza para que pueda pedir ayuda si algo ocurre.

Habla sobre el uso responsable de internet

Es importante explicar que lo que se publica en internet puede tener consecuencias.

Antes de subir una foto, reenviar un mensaje o comentar una publicación, conviene enseñarles a hacerse preguntas como:

  • ¿Me gustaría que esto lo hicieran conmigo?
  • ¿Estoy compartiendo algo privado de otra persona?
  • ¿Tengo permiso para publicar esta imagen?
  • ¿Este comentario puede hacer daño?
  • ¿Lo diría igual si tuviera a esa persona delante?

La educación digital no debería centrarse solo en prohibir, sino en enseñar responsabilidad, empatía y respeto.

Enseña a proteger la privacidad

También es importante ayudarles a configurar sus perfiles, revisar quién puede ver sus publicaciones y explicarles por qué no deben compartir información personal con desconocidos.

Algunas pautas útiles son:

  • No compartir dirección, colegio, rutinas o datos personales.
  • No aceptar solicitudes de personas desconocidas.
  • Revisar la privacidad de redes sociales.
  • Usar contraseñas seguras.
  • No compartir contraseñas con amigos o pareja.
  • Pensar antes de enviar fotos o información íntima.

Mantén una comunicación abierta

Una de las mejores formas de prevenir es crear un clima donde el niño o adolescente sienta que puede hablar sin miedo.

Si cada vez que cuenta algo recibe castigos, broncas o juicios, es probable que la próxima vez se calle.

En cambio, si siente que puede explicar lo ocurrido y que será escuchado, será más fácil detectar problemas a tiempo, puedes usar frases como:

  • “Si alguna vez pasa algo en redes que te incomoda, puedes contármelo.”
  • “No te voy a culpar por pedir ayuda.”
  • “Prefiero que me lo cuentes antes de que lo pases solo/a.”
  • “Vamos a buscar una solución juntos.”

Qué hacer si tu hijo o hija está sufriendo ciberbullying

Si sospechas o confirmas que existe ciberacoso, es importante actuar con calma, pero también con firmeza.

1. Escucha sin culpabilizar

Lo primero es escuchar y evita frases como:

  • “¿Y tú qué habrás hecho?”
  • “Eso te pasa por usar tanto el móvil.”
  • “Bloquéalo y ya está.”
  • “Seguro que no es para tanto.”

Aunque la intención sea ayudar, este tipo de respuestas puede hacer que la persona se cierre y se sienta culpable, es mejor validar lo que siente y transmitir seguridad:

  • “Gracias por contármelo.”
  • “Siento que estés pasando por esto.”
  • “No es culpa tuya.”
  • “Vamos a buscar ayuda y a solucionarlo paso a paso.”

2. Guarda pruebas

Es recomendable guardar capturas de pantalla, mensajes, perfiles, publicaciones, fechas y cualquier evidencia del acoso.

INCIBE recomienda guardar evidencias, no borrar mensajes y no responder a los ataques para evitar empeorar la situación. También aconseja comunicarlo al centro educativo y buscar ayuda especializada cuando sea necesario.

3. No respondas desde el enfado

Es normal sentir rabia, pero responder impulsivamente puede empeorar la situación.

Antes de actuar, conviene recopilar información, valorar la gravedad y decidir los siguientes pasos con ayuda del centro educativo o de profesionales si es necesario.

4. Contacta con el centro educativo

Si el ciberbullying está relacionado con compañeros del colegio o instituto, es importante informar al centro para que pueda activar los protocolos correspondientes.

Aunque el acoso ocurra online, muchas veces nace o continúa dentro del entorno escolar.

5. Busca ayuda especializada

El ciberbullying puede afectar mucho a la autoestima, la seguridad personal y el bienestar emocional.

En estos casos, la ayuda psicológica puede ser muy importante para trabajar el miedo, la culpa, la ansiedad, el aislamiento y las consecuencias emocionales del acoso.

6. Contacta con el 017 si necesitas orientación

En España, la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE, el 017, ofrece atención gratuita y confidencial sobre problemas relacionados con internet, incluyendo situaciones que afectan a menores y adolescentes.

Cómo ayudar emocionalmente a una persona que sufre ciberacoso

Además de tomar medidas prácticas, es fundamental cuidar la parte emocional.

Una persona que sufre ciberbullying puede sentirse sola, avergonzada o incluso culpable. Por eso necesita apoyo, presencia y seguridad.

Puedes ayudarle de estas formas:

  • Recuérdale que no tiene la culpa.
  • Refuerza que pedir ayuda ha sido una decisión valiente.
  • Evita minimizar lo que está viviendo.
  • Ayúdale a recuperar rutinas seguras.
  • Favorece espacios fuera de las redes.
  • Refuerza sus cualidades y su identidad más allá de lo ocurrido.
  • Acompáñale en el proceso sin presionarle para “estar bien” rápido.
  • Busca apoyo profesional si notas mucho sufrimiento emocional.

El objetivo no es solo detener el acoso, sino ayudar a que la persona vuelva a sentirse segura, escuchada y acompañada.

Cuándo pedir ayuda psicológica

Pedir ayuda psicológica puede ser recomendable cuando el ciberbullying está afectando al bienestar emocional, al sueño, al rendimiento académico, a las relaciones sociales o a la autoestima.

También es especialmente importante buscar ayuda si aparecen señales como:

  • Ansiedad intensa.
  • Miedo constante.
  • Aislamiento.
  • Cambios bruscos de ánimo.
  • Llanto frecuente.
  • Rechazo a ir al colegio.
  • Sentimientos de culpa o vergüenza.
  • Comentarios relacionados con no querer vivir o hacerse daño.
  • Autolesiones.

En estos casos, no conviene esperar a que “se pase solo”. El acompañamiento profesional puede ayudar a comprender lo ocurrido, reducir el malestar y trabajar herramientas de protección emocional.

Conclusión: el ciberbullying no debe normalizarse

El ciberbullying es una forma de acoso que puede tener un impacto muy profundo en la vida de niños, adolescentes y también adultos.

No se trata solo de redes sociales, mensajes o comentarios. Se trata de cómo una persona puede sentirse expuesta, humillada, perseguida o sola incluso en espacios donde debería sentirse segura.

Por eso es fundamental hablar de ello, educar en el uso responsable de internet, fomentar la empatía digital y actuar cuanto antes si detectamos señales de alarma.

Si tú, tu hijo/a o alguien cercano está viviendo una situación de ciberacoso, no tiene por qué afrontarlo solo/a. Pedir ayuda puede ser el primer paso para recuperar la calma, la seguridad y el bienestar emocional.

Si necesitas acompañamiento psicológico, puedes contactar conmigo para valorar tu caso y ver cómo puedo ayudarte.

He escrito este artículo para ayudarte a comprender mejor este tema

Soy Psicóloga General Sanitaria y acompaño procesos relacionados con ansiedad, autoestima, apego, duelo, infancia, adolescencia y neuropsicología.